¿Me compro un auto nuevo o invierto para mi futuro? A veces tomar la decisión de si invertir o gastar el dinero que llevas ahorrando algún tiempo puede ser un dolor de cabeza, ojo que ahorrar no es lo mismo que invertir. En términos sencillos ahorrar es acumular dinero para un fin e invertir es generar más dinero con el dinero que tienes ahorrado.

A la final te preguntas: ¿Para que tengo dinero si no me lo voy a gastar? En realidad, no es así de sencillo, en tus finanzas debe existir un equilibrio, incluso mucha gente dice que no deberías endeudarte. Endeudarse no es malo, todo depende del uso al que le des a esa deuda que adquiriste. Si tu deuda es demasiado alta, lo mejor es usar tus ahorros para pagar parte de esa deuda, pues así reducirás lo que pagarías en intereses en un futuro.

Si ya has estado acostumbrado a recibir tu sueldo y gastártelo todo, incluso incurrir en deuda para gastos adicionales será más difícil empezar ahorrar e invertir. Así tu situación sea difícil, siempre hay gastos que se puede recortar: por ejemplo, usar el transporte público en lugar del vehículo que todavía estás pagando la deuda. Eso que te puedes ahorrar en gasolina, mantenimiento, y el costo del propio vehículo puedes invertirlo y así cuando tu situación financiera mejore, que seguramente será muy pronto si invertiste bien tu dinero podría llevarte a comprar un vehículo sin tener que endeudarte, a la final usar el transporte público es una incomodidad que no cuesta mucho soportarla por un tiempo. Así lo que recibas de tu sueldo no estará destinado a pagar una deuda con altos intereses y podrás destinar esa parte al ahorro.

No existe una fórmula para saber cuanto debes ahorrar exactamente de tu sueldo, cuanto gastarte y hasta cuanto endeudarte. Todo depende de la situación de cada persona y obviamente del sueldo que ganes. Por ejemplo, si eres una persona soltera que no debe mantener a nadie y recibes un sueldo que te permite vivir cómodamente, es buena idea ponerse como objetivo ahorrar e invertir el 40% de tu sueldo. Pero si en toda tu vida no has estado acostumbrado a invertir y has vivido para pagar deuda tras deuda, lo mejor es ir revisando esos gastos que no son realmente necesarios, eliminarlos de raíz y poco a poco ir reduciendo tu deuda, así cuando ya te sientas con más comodidad en tus finanzas puedes empezar a ahorrar un 5% de tu sueldo e ir incrementando ese porcentaje hasta llegar a un 20% en un par de años.

¿Cómo identificar si estás invirtiendo o gastando?

Muchas veces vas a escuchar por ejemplo “invierte en un auto”, no necesariamente comprar un auto es invertir, pero las marcas lo ponen así para venderlo con un mejor concepto pues invertir suena mejor que gastar. Pero si tu eres la persona que va a conducir el auto para fines personales no es una inversión, en realidad no está generando ninguna ganancia, solamente gastos. Sería una inversión si el auto va a ser usado por ejemplo como un taxi que al final te permitiría recuperar tu inversión y ganar algo con lo que se cobra a los pasajeros.

Al invertir estás renunciando a consumir ahora para poner tu dinero a trabajar para ti con la finalidad de obtener una ganancia monetaria y así lo que esperabas consumir, en el futuro sea menos costoso. Simplemente hay que hacerse la pregunta: ¿Lo que estoy adquiriendo me va a generar una ganancia monetaria en el futuro? Y aún más allá que eso, ¿lo que voy a ganar con mi inversión es suficiente para compensar la satisfacción que estoy dejando de recibir por gastar el dinero hoy?

Poner un objetivo

Si estamos invirtiendo hoy es para gastarlo en el futuro, por lo tanto, hay que plantearse la pregunta ¿cuánto voy a necesitar y en cuánto tiempo? Esto nos permitirá medir cuánto debo invertir hoy para obtener el dinero que necesito en el futuro, esos objetivos pueden ser muchos: comprarse un auto el próximo año, pagar una maestría en 5 años, pagar la educación de los hijos en 20 años, casarse en 10 años, comprar una casa en 15 años, etc., por supuesto que esta no es una lista a seguir para todas las personas algunos querrán viajar por el mundo y no casarse nunca, para lo cual también se necesita dinero y habrá que tener un plan financiero. También habrá que saber que tanto puede esperar mi objetivo, si no voy a lograr ahorrar lo suficiente habrá que endeudarse, siempre analizando si voy a poder pagar esa deuda con comodidad.

En qué invertir

Una vez que hayas tomado la decisión de invertir, el siguiente paso es analizar las diferentes opciones que tienes: poner a plazo en un banco, comprar títulos en el mercado de valores; si tienes ahorrado lo suficiente, adquirir una casa para arrendarla, sacar el dinero al exterior e invertir en otras monedas, empezar un negocio, entre otras opciones. Hay que analizar cual se adapta más a los objetivos. Si por ejemplo se tiene bien claro en cuánto tiempo voy a necesitar el dinero, el mercado de valores ofrece varios títulos a diferentes plazos o acciones que se las puede vender en cualquier momento. Lo interesante del mercado de valores es que a diferencia de otro tipo de inversiones vas a tener un asesor que te guíe en el proceso de inversión y te ayudará a tomar el camino correcto para lograr tus objetivos.

En conclusión, en primer lugar, no te gastes el dinero que aún no tienes cualquier cosa puede ocurrir y te quedas con una deuda que quizás no puedas pagar. Una vez que tengas ahorrado un monto importante, da prioridad a pagar tus deudas, esto te permitirá ahorrarte los intereses que vas a pagar en el futuro, si te quedan ahorros, tendrás que decidir entre gastarlos o invertirlos, pregúntate lo siguiente ¿Ese gasto que tanto quiero hacer, puede esperar un poco más?, lo más probable es que sí, toma la decisión de invertir y arma un plan de inversión con claridad de tus objetivos. Separa cada mes una parte de tu sueldo y empieza a armar un fondo o varios fondos, cada uno destinado a diferentes objetivos. Recuerda que al final, deberás llegar a tus últimos días con el suficiente dinero ahorrado para mantener un buen nivel de vida y salud.